Los obstáculos de la fibra óptica en España

¿Por qué no avanza el despliegue de las redes de última generación en España a un mayor ritmo? Nuestro país, a pesar de los últimos esfuerzos por parte principalmente de Movistar, se encuentra a la cola en Europa en cuanto a posibilidades de acceso a conexiones ultrarrápidas fijas, sin duda, el futuro de la banda ancha. En la lista de países con un mayor despliegue en cuanto a redes FTTH encontramos casos como Lituania, Portugal, Rumanía o Hungría.

El principal motivo de este retraso respecto a estos países es principalmente económico. La inversión en fibra óptica es a largo plazo y supone un esfuerzo económico al que la mayoría de los operadores son reticentes. Como hemos visto en los último meses, sólo Movistar parece estar dispuesto a dar un paso al frente en este sentido. Durante el pasado año amplió la cobertura para facilitar sus conexiones de 50 y 100 megas a cerca de 1 millón de hogares y en 2012 ya ha avanzado que continuará esta inversión.

Sin embargo, los obstáculos para mejorar la velocidad de despliegue siguen a la orden del día. El sector de las telecos ya ha pedido una mayor colaboración con las instituciones públicas para el despliegue de nuevas infraestructuras. Los trámites administrativos y las altas tasas que soporta este sector siguen siendo hándicaps para el desarrollo de las nuevas redes. Esto hace que los operadores, con el fin de rentabilizar lo antes posible su inversión, acaben por tener muy en cuenta el nivel adquisitivo de las distintas zonas para priorizar los despliegues.

Una de las soluciones que se ha planteado para salvar el obstáculo económico sería la colaboración tanto entre los propios operadores realizando inversiones conjuntas como entre distintos tipos de compañía. Así, por ejemplo, se podría imitar lo sucedido en Alemania, donde las compañías de electricidad, luz o agua colaboran con los operadores de modo que aprovechan las zanjas abiertas para el despliegue de sus redes y llegar a los edificios de los ciudadanos de forma conjunta.

Los permisos para la apertura de zanjas en el último tramo (el que llega hasta el hogar) es probablemente el que mayores problemas plantea. A los complicados permisos para la apertura de zanjas en los tramos de acera se le une el rechazo de muchas comunidades de vecinos a la hora de la instalación en sus edificios. Las comunidades tienen que autorizar que los cables atraviesen sus edificios pero muchas de ellas se niegan porque consideran que estos despliegues afean las fachadas. El problema es aún mayor si tenemos en cuenta que en algunas ocasiones la negativa de una comunidad impide que la red pueda llegar a edificios colindantes.

¿Acabarán entrando en razón las comunidades de vecinos para facilitar los despliegues? ¿Tomará algún tipo de medidas del Gobierno de modo que se potencie el desarrollo de las nuevas infraestructuras?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s